Los personajes de Mujercitas: características y motivaciones

Los personajes de Mujercitas, de Louisa May Alcott

Como escritora me ha resultado muy interesante estudiar los personajes de Mujercitas. La semana pasada realicé un análisis completo de su estructura, tema y valores que complementa a la perfección este artículo. En una obra como Mujercitas, es normal que aparezcan bastantes personajes.

Aquí hablaremos de los personajes principales y algunos de los personajes secundarios que son dignos de destacar. El conjunto de ellos nos ofrecerá una visión completa de la obra. En este caso voy a centrarme en los personajes principales, pero también mencionaré los secundarios. A continuación encontrarás un análisis centrado en los defectos, los talentos creativos, las metas de los personajes de Mujercitas. A través de estos aspectos, conoceremos el arco evolutivo de cada uno de ellos. 

Personajes principales de Mujercitas: Las hermanas March

Los personajes principales en Mujercitas, como no podía ser de otra forma, son las hermanas March. El propio título ya nos indica que este libro trata sobre cómo estas cuatro jóvenes van alcanzando la madurez. Aunque hay otros personajes que tienen una especial relevancia en el libro, como es la madre o  el vecino Laurie, la historia no hace de ellos protagonistas. Solo aparecen cuando están relacionados con la trama de alguna de las  cuatro hermanas. Los nombres de estas jóvenes son Margaret, Josephine, Beth y Amy. Al contrario de lo que sucede en las películas, en donde la mayor parte del peso argumental recae sobre Jo, en los libros (Parte 1 y 2) está bastante repartido entre todas.

Los defectos de los personajes de Mujercitas

En primer lugar, me gustaría destacar una comparativa con los principales defectos que cada una de las hermanas March y cómo lo supera en algún punto de la historia. En todas ellas hay un afán de superación, impulsado por la madre y sus creencias religiosas, que las empuja a ser mejores personas. Por ello, las protagonistas de esta historia luchan por superar sus defectos con todas sus ganas. Veremos el caso de cada una de ellas cuando hablemos de cada personajes, pero aquí va un adelanto.

Defectos de los personajes de Mujercitas

Las creatividad y los personajes de Mujercitas

Me parece destacable, que cada uno de los personajes de las hermanas en Mujercitas, está asociado a un talento artístico. Parece que la creatividad era un atributo deseable para la autora, Louisa May Alcott. Destaca la importancia del talento de Jo, asociado a la escritura, y justo detrás la pasión por la pintura y la música tienen relevancia para la  trama de los personajes de Amy y Beth. El talento de Meg es nombrado meramente al principio, y renuncia a él en cuanto el señor Brooke, antes de prometerse con ella, le dice que ser actriz no es honorable para una mujer.

Los talentos creativos de los personajes de Mujercitas

Objetivos y motivaciones de los personajes de Mujercitas

En el capítulo 13 las jóvenes hablan con Laurie de lo que llaman sus “Castillos en el aire” es decir, sus sueños. Es interesante ver cómo cambian las aspiraciones de las muchachas desde este punto hasta el final del segundo libro. Esto va a determinar en parte los arcos de los personajes de los que hablaba más arriba.

Arcos de personaje de Mujercitas

La evolución de los personajes de Mujercitas

Margaret March, o Meg la hermana mayor de Mujercitas

La hermana mayor de la familia March, tiene gran peso en el primer libro. En él se narra el arco del personaje completo que va desde su inmadurez hasta que el señor Brooke le propone matrimonio. El mayor defecto de Meg es la vanidad, contra la que lucha una y otra vez.

Al comienzo del primer libro, Meg acude a una fiesta con Jo y Laurie y regresa a casa con el tobillo torcido porque sus preciosos zapatos eran demasiado incómodos. En una estancia en casa de unas amigas, sufre constantemente al comparar sus atuendos con el de sus anfitrionas. Su amiga se ofrece a ayudarle a arreglarse y cuando acude a la fiesta es la admiración de muchos muchachos. Sin embargo, cuando ve a Laurie con su vestido se avergüenza de sí misma y se da cuenta de lo tonta que ha sido al dejarse transformar. No obstante, al final del primer libro decide casarse por amor con el señor Brooke que trabaja como tutor y con quien sabe que no va a tener una vida llena de lujos.

Meg, primera casada de las hermanas March

En el segundo libro lleva con entereza su pobreza durante meses, hasta que de nuevo, tentada por su amiga, compra unas sedas que no se puede permitir para hacerse un vestido. Al final se arrepiente cuando su marido se entera y decide cambiar la tela por un abrigo para él. En su nueva vida de casada, Meg aprenderá a ceder sus propios deseos para contentar a su esposo, lo cual no estoy segura de que sea una buena manera de mantener un matrimonio sano, pero recordemos que eran otros tiempos.

En cuanto a su relación con otros personajes, podemos decir que Meg toma el rol de hermana mayor en la familia, mostrándose siempre responsable. Ella es cabeza de la familia cuando la madre se marcha a cuidar del señor March. Su protegida es la pequeña Amy, de la misma forma que Beth será la protegida de Jo. No obstante, las dos hermanas mayores comparten muchas confidencias.

Josephine March o Jo, la hermana rebelde

La mayoría de lectores de esta novela se siente profundamente atraído por este personaje. No en vano, es la heroína de la historia y en quien la autora, Louisa May Alcott, puso mayor cariño. El mayor defecto de Jo, es su ira y contra ella lucha a lo largo de toda la historia. Es curioso como al principio de la historia, cuando la pequeña Amy quema su manuscrito por una rabieta, Jo arremete contra ella y luego decide ignorarla hasta tal punto que casi muere ahogada en el hielo roto del lago. Sin embargo, al final de la historia cuando Amy se casa con «su chico», como Jo lo llama desde el principio, la perdona y les desea felicidad.

La rebeldía de Jo va más allá de su control de la ira, ya que no cumple con ninguna de las características que se esperan de una buena señorita. La razón es que sencillamente no quiere serlo. Jo, no se siente como una señorita y son infinitas las veces que repite en el libro que ojalá fuera un chico. Y no lo dice tan solo por los derechos que estos tienen y que a las mujeres de la época les eran denegados, sino por el hecho en sí mismo. Le encanta la ropa de chico, le gustan las bromas de chicos y le aburren tremendamente las conversaciones de chicas. Al final de la obra Jo declara que es feliz porque vive rodeada de muchachos gracias a la escuela que monta junto a su esposo Friedrich Baher.

Las relaciones de Jo y los demás personajes

Su relación con otros personajes casi nunca está exenta de enfrentamientos. Su falta de compostura le causa discusiones con Meg, que siempre trata de convertirla en una señorita. Con Amy discute continuamente, primero porque no tolera los fallos de la pequeña. Sin embargo, cuando crecen es la menor la que le llama la atención sobre sus maneras de la misma forma que lo hacía Meg. Con Laurie discute constantemente porque ambos tienen caracteres parecidos, y este es el argumento que utiliza para justificar que no desea convertirse en su esposa.

Sin embargo, Jo tiene un encanto especial que hace que sea siempre perdonada por todos y conseguir ablandar a los corazones más duros. Por ejemplo, convence al señor Laurence para que perdone a Laurie por no contarle un secreto que incumbía a Meg. Su madre, además, la considera un fuerte apoyo y en ella confía para los cuidados de Beth.

Los juegos de nombres en Mujercitas: Jo, Laurie y el señor Baher.

En este triángulo amoroso entre Jo, Laurie y Friedrich es curioso el simbolismo de los nombres. Jo llama a Laurie, Teddy, que el el diminutivo de Theodore, su nombre de pila. Sin embargo, en inglés, Teddy significa oso de peluche. Por otro lado, Friedrich Baher sufre las amigables bromas de los muchachos de la pensión en Nueva York porque su apellido se pronuncia de forma similar a oso en inglés. Laurie, es joven y Friedrich es maduro. De esta forma, Jo pasa de estar con su osito de peluche a estar con el “señor oso”. 

Como mencionaba en el anterior artículo, la masculinidad de Jo queda reflejada incluso en la ambigüedad de su nombre. Jo parece un nombre de hombre. Dicha ambigüedad queda reflejada como un espejo en el nombre de Laurie, cuyo diminutivo podría ser confundido con el de una mujer.

Beth, la hermana angelical

Encariñarse de este personaje es fácil. Es la hermana perfecta: dulce, comprensiva y paciente. Siempre está rodeada de gatos y muñecas, ayuda a los más pobres y siempre está dispuesta al perdón. Su mayor defecto es la timidez, pero logra superarla en el primer libro. Primero logra una bonita relación con el señor Laurence, como si de su abuelo se tratara. Por ello, este la compensa con su fantástico piano, para que pueda practicar en casa, y la invita a tocar el suyo cuando ella quiera, sin necesidad de conversar con nadie.

Superada su enfermedad en el primer libro, en el segundo nos damos cuenta de que su salud nunca volvió a ser fuerte. Jo sospecha que algo preocupa a la pequeña. Al principio cree que está enamorada de Laurie, pues ya tiene dieciocho años, pero finalmente se da cuenta de que Beth sabe que le queda poco tiempo de vida. Una salida a la playa con su hermana favorita, le sirve para confesar que en un primer momento tenía miedo, pero que ahora estaba tranquila y solo quería disfrutar de su familia por el tiempo que le quedara.

Amy, la hermana pequeña

Este personaje creo que ha sido un poco maltratado en las versiones cinematográficas, apareciendo simplemente como una niña pequeña y caprichosa. Sin embargo, el personaje en los libros es bastante más complejo y muestra muchas caras, además de una trama propia muy interesante en la segunda parte de la novela. Su defecto es efectivamente el egoísmo, pero lucha contra él hasta convertirse en una dama desprendida.

No obstante, Amy siempre tiene claro que el dinero es importante para ella. Al contrario de Meg, que aprende a vivir en la pobreza, Amy consigue su objetivo de casarse con un rico heredero, en este caso el propio Laurie. Además, acuerda con su esposo dedicar parte de sus ganancias a ayudar a familias más pobres porque esto les llenará de felicidad a ambos. Por tanto, Amy logra su objetivo de ser una dama generosa. 

Amy y Laurie

Como decía más arriba, este matrimonio resulta un poco sorprendente en las películas. No obstante en los libros nos van dejando pistas de que esto es algo que puede suceder. Laurie siempre es amable con ella y la protege de la furia de Jo en varias ocasiones. Siempre admira su belleza, aunque lo disimula con bromas. Cuando Beth cae enferma y Amy se va a vivir con su tía, es Laurie quien se encarga de visitarla cada día, para entretenerla y para mantenerla al día con las novedades.  Por tanto, al final del primer libro ya han desarrollado una bonita amistad y conocimiento mutuo.

En el segundo libro, cuando Amy acude a una feria benéfica y es maltratada por la envidia de otras muchachas, Laurie y sus amigos intervienen para salvar su honor. Después de esto, se encuentran en Europa, ambos están cambiados. Laurie, tras el rechazo de Jo, no es el mismo chico y ella, con la madurez que le aporta el viaje, tampoco es la misma niña. Sus consejos hacen cambiar a Laurie y la madurez de ella, a pesar de ser más joven, es el contrapunto ideal para liderar el cambio en el muchacho.

Los personajes secundarios de Mujercitas

Como he explicado más arriba, hay algunos personajes secundarios que son más controvertidos de incluir aquí, ya que tienen bastante peso en la novela. Este es el caso de la madre o de Laurie. Sin embargo, no puedo considerarlos protagonistas y por ello les dejo en esta categoría.

Laurie, el amado vecino

Este muchacho que vive con su tío el Señor Laurence es fuente de diversión y problemas a partes iguales para las hermanas March. Theodor Laurence, Laurie para los amigos o Teddy, para su inseparable amiga Jo, queda prendado desde el primer momento de la casa de la familia March. De esta forma, está claro desde el principio que el muchacho acabará con alguna de las hermanas.

En los primeros capítulos, da la sensación de que la afortunada será Meg, pero pronto aparece el señor Brooke como candidato. Luego la relación con Jo va cogiendo intensidad, pero la propia Jo cree ver que hay algo más que amistad o fraternidad en la relación entre Laurie y Beth. El muchacho confiesa sus sentimientos ante Jo, que lo rechaza. En su periplo por Europa para olvidarla, finalmente entiende que es Amy y sus rizos dorados la hermana que mejor concuerda con su carácter. 

Miss March o Marnee, la madre firme y comprensiva

La madre de la familia March es el auténtico ancla de la familia. Cuando una de las muchachas tiene un problema, no duda en acudir a su madre. Al principio de la novela, Miss March es una ejemplo a seguir, sin una sola mancha en su honorable vida. Más tarde confiesa a Jo que también ella comete sus pecados. El lector agradece este pequeño gesto, que la hace algo más humana.

El padre de la familia

El padre de la familia March está en el frente de la guerra al inicio de la historia. Hacia el final del segundo libro regresa al hogar, cerrando así un hilo argumental. Sin embargo,cuando reaparece y permanece a lo largo del segundo libro, vemos que es un personaje que ha perdido toda su importancia argumental y tan solo existe como mero espectador de las vidas de sus hijas. Cuando hablemos de los valores de la obra, veremos qué relevancia tiene el hecho de la escasa importancia de este miembro de la familia.

El Señor Laurence, protector familiar

El señor Laurence, abuelo de Laurie, es un viudo que vive aislado del mundo exterior. Poco a poco, a través de su nieto, irá conociendo a la familia de la casa de al lado y creará unos vínculos muy especiales con sus habitantes.

El señor Brooke, el pretendiente de Meg

La aparición del señor Brooke en el primer libro es muy sutil al principio, pero poco a poco se va revelando la importancia de este personaje para el arco argumental de Meg, la hermana mayor. John se convierte pronto en un punto de apoyo para la familia, al ofrecerse para viajar con la señora March a cuidar del padre. En el segundo libro, una vez casado con Meg, se convierte en un marido comprensivo y paciente, y un padre firme y sereno.

El profesor alemán, el amor verdadero de Jo

El profesor alemán, el señor Bahen no aparece en la historia hasta el último tercio del segundo libro. Sin embargo, este personaje es necesario para cerrar el arco argumental de Jo, de la misma forma que el señor Brooke lo es para Meg. Las descripciones que Jo hace de este personaje en sus cartas son curiosas. En ellas va revelando como su frío corazón, que siempre ha renegado del amor, poco a poco se va abriendo. Cuando lee un poema de Jo en el periódico a través del cual interpreta que la joven se siente sola y que solo e amor puede ayudarla, decide viajar para visitar a la familia. Pasan tardes juntos hasta que confirma que el interés del uno por el otro es mutuo. Trabaja duro para poder ofrecerle un hogar digno a Jo, pero la muerte de la tía de esta les deja con la casa en la que podrán llevar a cabo su sueño de crear una escuela para muchachos. 

Conclusión

Espero que este análisis de los personajes de Mujercitas te haya resultado útil. En ocasiones, aunque hayamos leído un libro, si no nos paramos a reflexionar sobre él se nos pueden escarpar algunos detalles.

¿Cuál es tu personaje favorito? ¿Con qué hermana te sentías más identificada? ¿Te gustaría que hiciera este análisis de los personajes de alguna otra novela clásica? Déjame tus ideas, dudas y sugerencias en los comentarios. Estoy encantada de responderte.

Gracias por leerme.

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