El desencanto con la segunda infancia

El desencanto con la segunda infancia representado con niños leyendo en el césped

Cada día entran familias con niños en mi librería y, gracias a ello, he podido observar un patrón que se repite. Tengo la sensación de que existe un desencanto con la segunda infancia, es decir, la etapa de los seis a los doce años. Nace un bebé y todo es poco para él. Lo colmamos de regalos incluso cuando no puede percibirlos. En sus primeros añitos es el centro de las miradas, sobre todo con sus primeros logros: la primera sonrisa, sus primeros pasos, sus primeras palabras. Empieza a hablar y ¡ es tan gracioso con su lengua de trapo! Comienza el cole y, claro, nos necesita para esa transición. Acudimos a su primer festival de navidad, a sus fiestas de fin de curso,, nos apuntamos voluntariosos a todas sus excursiones, y hasta le organizamos un gala de graduación.

Y hasta aquí lo maravilloso. Como un matrimonio cansado, se empieza a perder la magia. Desciende nuestro enamoramiento y empiezan los primeros síntomas del desencanto con la segunda infancia.

Qué es la segunda infancia

La segunda infancia, o lo que María Montessori llamó El segundo Plano de desarrollo, es la etapa entre los seis y los doce años.

Esta etapa del desarrollo queda entre la infancia y la adolescencia, es una fase intermedia, como tal, a veces pasa un poco desapercibida. Entre otros motivos, porque los cambios físicos no son tan evidentes (aunque crece, por supuesto). En el plano mental es un estadio centrado en la adquisición de conocimiento y un progresivo sentido del amor propio, al grupo y del sentido de la justicia. Y en lo que respecta al adulto, se llega a la conclusión errónea de que ya no nos necesitan tanto. Nos necesitan mucho, solo que de otra manera.

Uno de los hitos de la segunda infancia es la capacidad de aprender a leer y las competencias de cálculo matemático básicas (suma, resta, multiplicación y división). Sin embargo, lejos de ser una celebración, aprender a leer (en lo que nos vamos a centrar más abajo), se vuelve contra ellos.

El desencanto con la segunda infancia: cómo se percibe

Yo percibo este desencanto con la segunda infancia como he dicho más arriba, tras el mostrador de mi librería. Los niños entran entusiasmados a por un libro, y enseguida reciben un:

«¡Pero si tienes uno a medio leer! Hasta que no lo termines no puedes tener otro».

¿Os imagináis, queridos adultos, que nos aplicáramos la misma norma? Tal vez nos guste contemplar cuál será nuestra siguiente aventura lectora para motivarnos a acabar la que tenemos entre manos, tal vez sea un libro que no nos engancha y decidimos abandonarlo. Pero no, a ellos no se lo permitimos. No por maldad, por inercia, porque siempre se ha hecho así.

Hemos de tener en cuenta que en el momento en el que tu personita aprende a leer, la actividad cambia por completo, y aquí es el eslabón de la cadena en el que podemos perder más lectores.

  • Pasa de ser una actividad acompañada (la hora del cuento) a una actividad en solitario.
  • Se transforma de una actividad pasiva a activa, que requiere esfuerzo (el adulto lee, la niña/o escucha)
  • Pasa de ser una actividad gozosa a ser una tarea («tienes que leer»).

Y todos estos aspectos, van de la mano con el desencanto con la segunda infancia que sufrimos los adultos cuidadores (padres/madres, abuelos/as, tíos/as).

Recomendaciones para no perder lectores en la segunda infancia

Ahora vamos a buscar soluciones, porque odio poner sobre la mesa un problema y que quede sin resolver, con una sensación de desesperanza.

¿Qué podemos hacer para lidiar con el desencanto con la segunda infancia y a su vez, que ello no impida que nuestros hijos/as quieran leer?

En primer lugar, vamos a mantener la actividad de la lectura conjunta. Sí, él/ella puede solito, pero le gusta más cuando es contigo. Lee en voz alta, que además está demostrado que tiene una cantidad enorme de beneficios neurológicos para ambas partes.

En segundo lugar, ofrécele material variado y atractivo. Hago hincapié en ambas partes. Los libros que tenga a su alcance en la segunda infancia deben ser variados: novelas de diferentes géneros y temáticas (aventuras, humor, relatos sobre la escuela, fantasía…), cómics (sí, esto también es leer), libros informativos, e incluso, sus antiguos cuentos y álbumes ilustrados. Y estos libros para primaria deben ser atractivos. Los niños de ahora son una generación muy visual, así que tal vez no le encante tu edición de los años sesenta de Los cinco, por estupenda que sea la historia.

Niña leyendo cuentos en mayúsculas

Otro consejo es que ellos mismos/as puedan decidir qué leen. Es decir, que escojan sus lecturas. Ve con ellos a la biblioteca o la la librería para que vean todo lo que tienen que ofrecer. A veces, solo necesitan conocer más opciones de las que tienen al alcance. Es más, tienen que tener un montón de libros en casa para que el hábito lector quede realmente consolidado. Considéralo una inversión en su futuro, no un gasto inútil.

Y por último, debes reservar un tiempo y espacio, sin otras distracciones. Aquí viene una pieza fundamental. Perdemos lectores en la segunda infancia porque los libros en el siglo XXI compiten con la tecnología, y esa batalla, jamás la pueden ganar. No son tan atractivos, tan interactivos ni tan fáciles. Requieren esfuerzo y por tanto, mayor disciplina. De esta manera, la recompensa a nivel dopamina también es mayor y de mayor duración que la recompensa inmediata de lo digital.

Y como ves, para que todo esta suceda, es fundamental un poco de paciencia y esfuerzo también por parte del adulto. El adulto debe estar dispuesto a no dejar que el desencanto con la segunda infancia se apodere de él, y vea realmente que la personita que tiene enfrente aún le necesita y aún le dará muchas satisfacciones.

Conclusión

Espero que esta reflexión en la que he ligado el desencanto con la segunda infancia y la pérdida de lectores en la etapa de seis a doce años te haya resultado interesante. Tal vez no estés de acuerdo, o tal vez te sientas identificada/o con alguno de estos aspectos. Espero haberte dado alguna herramienta que te resulte útil para atravesar esta etapa. Si tienes alguna duda u observación, puedes dejar un comentario. Me encanta responderte.

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NOTA: Este artículo ha sido escrito con inteligencia humana. 

Gracias por leerme.

Fotos: Pexels.

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