¿Por qué no dar premios ni castigos? Trucos de disciplina positiva

Ni premios ni castigos para una niña feliz

¿Por qué no dar premios ni castigos? ¿Cómo consigo entonces que mis hijos me obedezcan? ¿Cómo van a cumplir las normas si no es castigo? ¿Por qué no puedo motivarlos con un premio? Estas son preguntas que me llegan una y otra vez a través de redes sociales, de mis suscriptores y de mi círculo cercano. Cuando trabajaba en la escuela de Londres, los padres me lo preguntaban una y otra vez, así que he decidido ponerlo por escrito por si sirve de ayuda a alguien.

Ni premios ni castigos como parte de la disciplina positiva

Antes de dar los consejos, voy a hacer algunas aclaraciones. No vengo aquí a imponer mi opinión sobre la de nadie. Si tú usas ese sistema y te funciona, no tienes por qué estar de acuerdo conmigo, pero intuyo que si has venido a caer aquí, es que hay algo que no funciona bien.

La idea de no usar ni premios ni castigos no es mía, sino de la rama educativa de la disciplina positiva. Este tipo de crianza respetuosa apuesta por entender la disciplina de una forma menos autoritaria, poniendo el enfásis en el respeto al niño como individuo. De esta forma, la decisión de seguir o no las normas es suya, y por tanto,la responsabilidad de las posibles consecuencias, también lo es. Luego hablaré con más detnimiento sobre las consecuencias.

Durante años se ha esperado de los niños que fueran obedientes. Luego cuando crecen, nos quejamos de que la sociedad es dócil, como un rebaño de borregos que no tiene criterio propio. ¿Cómo lo va a tener si desde la infancia nos empeñamos en domesticar a los humanos para hacer lo que s e les pide?

Actualmente, se empieza a valorar criar a niños libres y críticos por encima de niños obedientes. Ojo, esto es bastante más incómodo para los padres, pero es un sacrifici que avale la pena.

Digo que es más incómodo para los padres, por que es más fácil tener un niño obdiente que cuando le dices que recoja sus caletines del suelo simplemente lo haga, que un niñño que al darle la misma indicación te cuestione por qué.

Esto no quiere decir que los niños criados con libertad y espíritu crítico no sean obedientes, hasta cierto punto, lo que no son es dóciles.

¿Por qué no dar ni premios ni castigos?

Como el lector puede haber adivinado, conseguir niños de espíritu libre y pensamiento crítico va directamente relacionado con no dar premios ni castigos a los niños. ¿Por qué?

Los premios y los castigos como motivaciones externas.

¿Has educado alguna vez a un perro? Generalmente para enseñarle cosas básicas como hacer pis o dar la patita, se le educa a través de premios( si lo hace bien) o castigos (si no obecede). Esto es porque un perro no puede tener objetivos de mejora propios, pero una persona no es lo mismo que un perro.

Volvamos al ejemplo de los niños.

Los premios son chantaje

Imagina que quieres que el niño se coma el bróccoli porque al fin y al cabo, queremos que tengan una alimentación saludable. Hay padres que le dirían: «Si te comes el brócoli, tendrás helado de postre».

Dejemos para otro momento lo perjudicial que es considerar la comida un premio (especialmente la no-saludable). Tenemos dos opciones:

Si el niño se come la verdura, luego se comerá un helado. Con ello hemos introducido un hábito saludable y uno poco saludable, por lo que estamos como al principio. O peor. La próxima vez que quieras que el niño se coma un brócoli, le tendrás que ofrecer algo a cambio.

La opción B es que el niño sea obstinado y sea capaz de renunciar al helado con tal de no comerse el brócoli.

Otro ejemplo del chantaje

Aquí entramos en el terreno del chantaje.

Esto es típico de la películas. «Si sacas buenas notas, te compro la moto». De nuevo, el niño (adolescente en este caso), tendrá una motivación externa para sacarse las notas. Una vez le compres la moto, lo siguiente será el coche y después de eso, igual tienes difícil encontrar nuevos premios-chantajes para que quiera estudiar. ¿Por qué? Porque lo está haciendo por los motivos equivocados.

Los castigos son amenazas

Hemos visto por qué los premios no funcionan para educar a nuestros hijos y ahora vamos a ver qué sucede con los castigos. Desde luego, yo defiendo no dar ni premios ni castigos, pero estos último son aún peores. ¿Por qué? Porque los castigos, además de ser de nuevo un motivación externa, son una amenaza. Es decir, los castigos juegan con la supresión de «derechos» y con el temor.

El castigo físico no es una opción

Me gustaría creer que en el siglo XXI ya no se producen castigos físicos a los niños. Sin embargo, no vivo aislada del mundo y oigo con frecuencia que por «un cachete a tiempo, no pasa nada» Si pasa, señores, sí pasa. A demás de ser un delito, estás enseñando violencia y bajando la autoestima de tus hijos, ni que decir tiene, de que estás creando a un futuro maltratador.

Lo iré una sola vez, y pasaré al siguiente tema:

No se debe pegar a los niños. Nunca. Por ninguna razón.

Mavi Pastor.

Los demás castigos tampoco sirven

Los demás castigos, por ejemplo, «si no haces los deberes no juegas con la tableta» tampoco son buenos. Con esto conseguimos que hagan las cosas por miedo a perder un privilegio que tenían. De nuevo, se trata de incentivar a hacer o no hacer algo por una motivación externa. Por eso, tampoco lo aconsejo.

Para conseguir que hagan los deberes, como decía en el ejemplo de la moto, debemos conseguir que tengan su motivación interna, real. Es decir, que quieran sacar adelante el curso porque comprendan que es bueno para su futuro.

Y si no damos ni premios ni castigos, ¿cómo disciplinamos entonces?

Sí, estoy leyendo tu pensamiento y sé que estás diciendo: Todo esto está muy bien, pero cómo consigo entonces que se lave los dientes, que haga los deberes o que coma más fruta.

La respuesta es explicando las consecuencias de no hacerlo y dejando que decida lo que quiera hacer. Es su vida y hay que respetarla, aunque podemos tratar de persuadirle hacia el buen camino.

Las consecuencias en la disciplina positiva

Las consecuencias son los hechos que natural e inevitablemente suceden después de otros acontecimientos. Vamos a ver un ejemplo de una consecuencia y lo que no es una consecuencia para que se vea más claro.

  • Es una consecuencia lógica: Si no te lavas los dientes después de cenar, cuando vayas a la revisión del dentista te dirá que tienes caries.
  • No es una consecuencia lógica: Si no te lavas los dientes después de cenar, no te leo el cuento de antes de ir a dormir.

Como ves hay una clara diferencia. La primera es una consecuencia lógica, que además, pone la responsabilidad en el propio niño. Es una motivación intrínseca. La segunda, es una amenaza propuesta por el adulto, equivalente a un castigo, y por tanto, la motivación de lavarse los dientes es externa.

El papel del adulto para no dar ni premios ni castigos

Tenemos que ser muy conscientes como adultos de que a veces, camuflamos los castigos como consecuencias lógicas, cuando realmente no lo son. No es fácil, por eso es importante que estemos alerta y nos autoevaluemos de vez en cuando.

Como decía más arriba, es más fácil y más cómodo tener niños obedientes. Hay muchos padres incluso, que lo pasan mal cuando sus hijos no les obedecen en público, que se sienten juzgados por otros padres, amigos o familiares. Solo puedo darte ánimo.

Hay quienes no entienden esta forma de crianza, incluso la desaprueban, pero eso no significa que no estés haciendo lo correcto.

Conclusión

Espero que este artículo haya animado a más gente a no usar premios ni castigos con sus hijos. Las consecuencias naturales y las explicaciones sobre las mismas son los que les guiará con el tiempo a tomar las decisiones correctas. Además, nos queda la tranquilidad de que cuando crezcan y no estemos allí para tomar decisiones por ellos, ellos sabrán tomarlas valorando de forma correcta.

Por si te interesa, otra forma de apoyar esta disciplina positiva es mediante las rutinas, por las que reducimos considerablemente el número de batallas diarias.

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Gracias por leerme.

2 comentarios

  1. TOÑI DURÁ

    Me ha gustado muy el artículo, estoy totalmente de acuerdo con el contenido, muchas gracias!

    • Gracias, Toñi. A ver si poco a poco más familias se unen a esta forma de educar. Un saludo, Mavi.

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